Se confirma que las armas Mesoamericanas no tenían fines letales

La mayoría de las armas en Mesoamericanas se construían con materiales orgánicos y no tenían como objetivo matar al adversario, sino únicamente imposibilitarlos para poder capturarlos con vida para posteriormente sacrificarlos, según se desprende de una serie de estudios sobre las características físicas y técnicas de dichas armas, así como de su recreación, según informa el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) de México.

Estos estudios de arqueología experimental, han permitido por una parte, recrear dichos instrumentos bélicos y por otra, estudiar la eficiencia de estas armas, en especial el tipo de lesiones que estas provocaban. Alfonso Garduño Arzave, investigador del Instituto de Investigaciones Estéticas de la Universidad Nacional Autónoma de México, lleva a cabo estos estudios desde el año 2004 y ha llegado a la conclusión de que la mayoría de armas fueron construidas con madera, lítica y hueso y tenían como finalidad dar golpes contundentes que provocaban fracturas múltiples.

Algunas de estas armas eran el mazo con cabeza esférica, el palo defensivo (que consistía en un trozo curvo de madera plana y pulida, que presenta en su superficie unas bandas que permitían su sujeción) y el macahuitl o espada de madera con navajas de pedernal u obsidiana. Estas armas eran muy maniobrables y permitían dirigir fácilmente el arma al lugar donde dar el golpe, aunque su eficiencia dependía de la destreza de quien la usaba.

Alfonso Garduño señaló que:

En el caso del palo defensivo o conejero, se hicieron pruebas en un cadáver y se evidenció que se trata de un arma cortocontundente, que provocó fracturas y partió los músculos y los huesos en dos partes, como si fuese un cuchillo. En la pintura del pórtico 3 del llamado Patio Blanco, en Atetelco, está representado un personaje que se ha asociado con el Señor de la Aurora o Tlaloc B, que en una mano porta un palo defensivo con una serie de amarres, en actitud de sacrificar un ave. Esta fue una de las armas antiguas que sí tenia fines letales, el cual constaba de un palo plano y tallado, en forma de T inversa, que en su mango tenía dos orificios en los que se introducían los dedos. En el otro extremo tenía un gancho en el cual eran colocados los dardos para su proyección, como si fuese una catapulta. Generalmente no eran usados de forma cotidiana porque no eran prácticos, y eran ocupadas en la ceremonias para el sacrificio de los cautivos de guerra, como es el caso de los cuchillos que también suelen ser muy recurrentes en las pinturas murales de Teotihuacan, y que servían para extracción el corazón. Desgraciadamente en el Altiplano Central, el PH de la tierra es muy ácido y no permite la conservación de materiales de origen natural. La creación de este tipo de armamento se ha hecho lo más cercana posible a las técnicas prehispánicas, y con materiales que ofrece el medio ambiente. Un ejemplo es el caso de Teotihuacan donde abunda la obsidiana, el sílex y el pedernal, que permiten la creación de armas y herramientas de corte.

publicado el 28 de Junio de 2008
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Recubrirán los restos arqueológicos de Iztapalapa

El Consejo de Arqueología del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) de México ha acordado el recubrimiento de los restos arqueológicos descubiertos en 2007 en Iztapalapa. El motivo del recubrimiento, es la fragilidad que presentan los restos que están compuestos básicamente por núcleos de piedra y lodo y revestimientos de estuco.

Este descubrimiento ha permitido conocer datos importantes de la fundación de esta ciudad prehispánica. De esta manera se ha podido determinar que la fundación de la ciudad por grupos Culhuas se debió de realizar alrededor del año 1.000 de nuestra era, lo que representa 100 o 200 años antes de lo que se creía hasta el momento y que se produjo una vez que se abandonó por completo la ocupación del Cerro de la Estrella.

El arqueólogo Luis Alberto Matos explicó que:

La importancia de que inicie la ocupación en el 1000 d.C., es que la ocupación de filiación teotihuacana del Cerro de la Estrella se acaba alrededor del 900 d.C., entonces un siglo después de que se abandonan estos complejos que se ubican en ciertas áreas de la elevación, entre ellas la conocida como El Calvario, viene la ocupación allí abajo, en lo que ahora es el centro de la demarcación Iztapalapa. Estamos en el centro de Iztapalapa, evidentemente sí fue la parte religiosa-administrativa de la ciudad prehispánica. Lamentablemente el descubrimiento presenta importantes deterioros como para poder continuar las exploraciones y definir otras áreas, aparentemente se trata de una gran plataforma que pudo tener una estructura piramidal encima, más un patio tal vez hundido enfrente. Sobre las dimensiones, se tiene conocimiento que la plataforma tuvo aproximadamente 2,40 metros de altura y que es la parte mejor conservada, la explanada debió medir alrededor de 50 metros de largo por 20 metros de ancho. También, con base en la extensión de esta plaza, ha sido posible calcular que la plataforma se extendía 90 metros. Al parecer, la Etapa II de la construcción que corresponde a esta fecha (1150-1200 d.C.), comienza por una inundación muy severa. Después de esta etapa ya no se verifican inundaciones, lo que parece decir que para ese entonces Iztapalapa había diseñado un sistema de diques y de canales para controlar el agua, cabe recordar que esta urbe era una península y el asentamiento estaba justo en la ribera del lago. Los proyectos de la delegación para este espacio donde se dio el hallazgo y que consideraba la instalación de un teatro al aire libre, han sido descartados dada la importancia del mismo. La demarcación fue muy consciente en este sentido y decidió simplemente mejorar el aspecto de la plaza y conjuntamente, con la Coordinación de Monumentos Históricos, se ha visto la recuperación del jardín donde tampoco se excavará pues por debajo corre parte de la estructura que ya localizamos.


publicado el 21 de Junio de 2008
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Restos arqueológicos bajo Tepito



Fotografía: EFE


En el centro de la ciudad de México se encuentra el popular barrio de Tepito, famoso por su inseguridad y por ser una zona de distribución del contrabando. En este mismo lugar y durante las obras de un centro comunitario, han sido hallados numerosos restos de origen Mexica según informa la agencia de noticias EFE.

Estos restos encontrados incluyen un enterramiento infantil, platos y recipientes sahumadores, fragmentos de navaja de obsidiana y hueso, así como instrumentos musicales. Sin duda el enterramiento infantil es el más valioso de todos e incluye una ofrenda compuesta por dos cajetes y tres cuentas, una de ella de obsidiana pulida en forma de cabeza de pato.

Entre las otras piezas halladas también se pueden destacar cuencos y platos con diseños zoomorfos y fitomorfos que representan águilas, serpientes, flores y grecas. El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) de México ha informado que las excavaciones arqueológicas proseguirán durante los próximos tres meses.


publicado el 14 de Junio de 2008
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Teotihuacan y la mica

Los misterios de la civilización Teotihuacana siempre nos han fascinado al igual que lo ha hecho a un gran número de investigadores a lo largo del tiempo. Incluso los propios Mexicas se sintieron fascinados por esa intrigante ciudad, abandonada muchos siglos antes de que ellos pusieran el pie en ella por primera vez. La gran metrópoli del Clásico en la Cuenca de México, parece tan inabarcable y enigmática, que son quizás más las cosas que desconocemos que las que conocemos. Pero hay ciertos temas además que son casi desconocidos o ignorados por la mayoría de las personas e investigadores. Este es el caso de la presencia de mica en Teotihuacan. ¿Qué significó la mica para los Teotihuacanos?. ¿De donde extraían ese mineral?. ¿Cuáles eran sus usos?. ¿Cómo se usó la mica en otros tiempos y lugares prehispánicos?. Estas son las cuestiones que tratamos de dar respuesta mediante la entrevista al arqueólogo Edgar Ariel de la Rosa que publicamos este mes.


publicado el 8 de Junio de 2008
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